sábado, 31 de marzo de 2018

PESCAMOS EN MAR ABIERTO… ¿PERO CUÁNTO Y DÓNDE?


Los humanos llevan pescando desde hace más de 42.000 años en el océano, pero hasta hace poco tiempo se desconocía la magnitud de la actividad pesquera marina a nivel mundial. En las últimas décadas se han realizado esfuerzos importantes para determinarla a partir de la tecnología utilizada por las embarcaciones, como el sistema de posicionamiento geográfico en los barcos de pesca industrial que posibilita a los armadores conocer dónde se encuentran en cada momento. Esta información está siendo utilizada por los investigadores pesqueros para conocer los detalles de esta pesca en océano abierto.
Hace un mes se publicó un estudio sobre las zonas donde pescaban estos buques en las aguas oceánicas a lo largo de cinco años (2012-2016). Estos autores observaron que se pesca en más del 55% de la superficie de los océanos y cinco países, cuatro de ellos asiáticos (China, Taiwan, Japón y Corea del Sur) y España, capturan el 85% del total de la pesca en mar abierto; aunque hay que mencionar que China domina la pesquería mundial, con más de 3.400 barcos de gran tamaño que pescan en una centena de países por todo el mundo. En este estudio se analizaron un total de más de 70.000 embarcaciones, la mayoría de ellas con más de 36 metros de eslora, que concentran sus actividades en el Noreste del Atlántico, Noroeste del Pacífico y en zonas de afloramiento de Sudamérica y oeste de África.


Al analizar los datos correspondientes a varios años se ha observado que los barcos pesqueros pescan menos durante los fines de semana y las fiestas nacionales como el período navideño y Año Nuevo, en especial, las correspondientes al Año Nuevo Chino, que varía cada año entre finales de enero y mediados de febrero. El arte de pesca más utilizado por estos buques es el palangre, que se utiliza en el 45% de la superficie oceánica, que también corresponde a las embarcaciones que realizan los trayectos más largos para buscar los atunes, tiburones y marlines que son las especies objetivo de este arte de pesca.
Uno de los aspectos más positivos ha sido comprobar que la flota oceánica respeta las reservas marinas en mar abierto, y la existencia de extensas áreas que no sufren una presión pesquera importante, por tanto, son áreas consideradas como buenas candidatas para la regeneración de los stocks comerciales.
Se empiezan a conocer con detalle las actividades de los buques pesqueros en océano abierto, que serán cruciales para desarrollar marcos legislativos que permitan la sostenibilidad de los recursos pesqueros del ecosistema más extenso de nuestro planeta.
Este artículo fue publicado en el periódico digital Huffingtonpost. https://www.huffingtonpost.es/rodrigo-riera/pescamos-en-mar-abierto-pero-cuanto-y-donde_a_23394306/


domingo, 4 de marzo de 2018

RADIO, RADIO Y MÁS RADIO EN EL ÁRTICO



Como todos sabemos, el cambio climático está afectando a todo el planeta y sobre todo a determinadas zonas como el océano Ártico. El aumento de las temperaturas está provocando el deshielo y la consiguiente subida del nivel del mar, y otros fenómenos de consecuencias imprevisibles. Si tienes 15 minutos, te recomiendo que leas este artículo traducido al español de Peter Wadhams, investigador que lleva toda su vida estudiando el Ártico, porque no tiene desperdicio sobre las consecuencias que se producirán si desaparece este océano. Pero en las regiones subpolares también se están observando cambios drásticos por culpa del cambio climático.
El permafrost, o capa de suelo que permanece congelado todo el año y que se encuentra por debajo de la “capa activa” que es en la que se desarrolla la vida, se está descongelando por el aumento de la temperatura en la tierra y, por tanto, perdiendo su estructura dando lugar a inundaciones y a colapsos de bosques e incluso ciudades. Este suelo es transportado por ríos que desembocan en el océano y gran parte de este material es arrastrado por las corrientes marinas, como la corriente transpolar que se dirige desde Siberia hasta el Polo Norte y el Océano Atlántico.


En el permafrost nos encontramos con sustancias que son importantes para el desarrollo de la vida, como son nutrientes y metales, por tanto, los científicos están haciendo esfuerzos en conocer cómo puede afectar este flujo de sustancias a los ecosistemas marinos del Océano Ártico. Una de estas sustancias es el Radio, un elemento químico que se produce a partir de la degradación de otro elemento, el Torio, que se encuentra en el sedimento. Una de las ventajas del Radio es que se disuelve en agua y, por tanto, puede seguirse su rastro y por eso se ha utilizado para conocer el flujo de material terrígeno hacia el océano. Unos científicos estadounidenses han descubierto recientemente que las concentraciones de radio han aumentado a un ritmo vertiginoso en la última década.
Este equipo observó que este elemento sigue un patrón en consonancia a la corriente transpolar, pero lo más sorprendente han sido los elevados niveles de Radio en los últimos cinco años que hacen pensar que no es debido únicamente al deshielo del Ártico, responsable de un mayor movimiento de sedimentos al océano debido a la acción de las olas. Los resultados obtenidos se explicarían por el descongelamiento del permafrost, que ocupa una parte importante de Canadá, Siberia, Alaska y Noruega, y que origina escorrentía en ríos y aguas subterráneas. Las consecuencias de este fenómeno para el planeta todavía son desconocidas, y la comunidad científica está empezando a trabajar en escenarios futuros donde las regiones subpolares hayan perdido una gran parte de su extensión.
¿Cómo afectará a la vida marina del Ártico? ¿Y si nos quedáramos sin permafrost antes de lo que nos imaginábamos?


martes, 20 de febrero de 2018

RESERVAS MARINAS PARA ATUNES. ¿REALIDAD O FICCIÓN?

En los últimos años se han creado áreas marinas protegidas inmensas en aguas oceánicas, como el Monumento Nacional Marino Papahanaumokuakea en Hawaii o el área marina Rapa Nui Rahui alrededor de la isla de Pascua en Chile. Con estas reservas oceánicas se pretende llegar al objetivo de proteger el 10% de la superficie de los mares en el año 2020, que se estableció en la Declaración de Malta en 2007. A pesar de la extensión de estas áreas marinas, su número es muy reducido y la gran mayoría de reservas marinas corresponden a pequeños espacios costeros en los cuales se restringen actividades que se pueden llevar a cabo dentro de ellos. La mayoría de las áreas marinas protegidas se han creado para proteger los recursos pesqueros de una zona o bien las poblaciones de una especie que se encuentra amenazada por la sobrepesca.
Sin embargo, existen dudas sobre la eficacia de estas reservas gigantes para ofrecer protección sobre las especies con interés pesquero, debido fundamentalmente a que es complicado llevar a cabo una vigilancia exhaustiva en estas inmensas zonas. Por otro lado, la mayoría de los estudios realizados se han centrado en especies territoriales con poca movilidad, es decir, que no incluyen a grandes pelágicos que se desplazan grandes distancias, como los atunes. Y, sin embargo, las capturas de túnidos constituyen una fracción importante en la mayoría de las pesquerías a nivel mundial, e incluso un gran número de ellas depende en gran medida de ellos.


Captura de atunes. Fuente FAO
Muchas de las áreas marinas protegidas se han creado en zonas que anteriormente eran productivos caladeros de pesca, y con la prohibición de pescar en ellas se persigue la recuperación de los stocks comerciales. Esta recuperación permite la emigración de ejemplares fuera de los límites de la reserva marina, produciéndose la repoblación de las zonas adyacentes a la misma con especies afectadas por la sobrepesca.
En las islas Galápagos se ha observado que la pesquería de atunes alrededor de la Reserva Marina de Galápagos, que rodea todo el archipiélago, se ha incrementado en los límites de esta área marina protegida. Se trata de una evidencia sobre cómo la creación de un área marina protegida puede ser una herramienta para promover la pesca sostenible de atunes a medio y largo plazo, en especial, para pesquerías que depende de este importante recurso pesquero.
¿Y si se intentara crear una red de áreas marinas protegidas en las zonas donde se pesca más atún en nuestro país?…
Más pronto que tarde será una realidad y no una película de ciencia ficción.

Publicado en NAUKAS

martes, 9 de enero de 2018

ARENA EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

En la actualidad se extrae más cantidad de arena en la Tierra que la suma de todos los combustibles fósiles (petróleo, carbón, etc.). Se utiliza para un sinfín de elementos que usamos en nuestra vida cotidiana, el 80% del hormigón está compuesto por arena, el 94% del asfalto de las carreteras también es arena, incluso se utiliza en la fabricación de la pantalla de los móviles. La necesidad de arena para cubrir el modelo actual de desarrollo ha supuesto un aumento vertiginoso del mercado de esta materia prima. Se podría pensar que tenemos arena en abundancia en nuestro planeta, solo hay que fijarse en la inmensidad de algunos desiertos como el Sáhara. Pero esta arena no sirve porque los granos de los que está compuesta se encuentran muy erosionados y, por tanto, no tienen las aristas necesarias para fabricar hormigón o cemento. En cambio, una de las arenas más cotizadas para la construcción de carreteras y edificios es la arena marina por sus características.



¿Sabes de dónde proviene la arena que se utilizó para construir el Burj Khalifa de Dubai (Emiratos Árabes Unidos), el edificio más alto del mundo con 828 metros? Aunque parezca sorprendente la arena procedía de Australia, uno de los países que más arena exporta en el mundo. En realidad, la arena es un bien escaso en muchas zonas y existen países que tienen que importarla de otros lugares. Por lo general, proviene de minas de las que se extraen en cantidades ingentes o bien de fondos arenosos marinos con poca profundidad. La extracción masiva de arena conlleva problemas medioambientales importantes, como la pérdida de flora y fauna, el deslizamiento de tierras o la falta de protección frente a fenómenos metereológicos. Además, debido al alza de este mercado a nivel internacional se han observado problemas de índole social en áreas ricas en arenas que son controladas por grupos de presión que llegan a amenazar a las poblaciones locales para actuar con impunidad.


Este problema será acuciante en las próximas décadas debido principalmente a dos factores: (i) la construcción masiva de viviendas y carreteras a nivel mundial, en especial en el continente asiático, y (ii) la necesidad de regenerar playas en zonas turísticas debido a los cada vez más frecuentes huracanes y temporales. Los expertos hablan de que estamos sufriendo una “crisis de la arena” de la que todavía no se saben con certeza sus consecuencias. En estos momentos, se busca arena con urgencia para paliar los efectos de las inundaciones que se han producido en los últimos meses en Texas, Bangladesh, India y Nepal.

¿Qué ocurrirá cuando la disponibilidad de arena no pueda cubrir la demanda de ésta?




viernes, 24 de febrero de 2017

CUENTA ATRÁS PARA LAS CERO EXTINCIONES DE ESPECIES MARINAS AMENAZADAS



El número de especies amenazadas en el planeta se ha incrementado de forma alarmante en las últimas décadas y son necesarias medidas de urgencia para revertir esta situación, como por ejemplo la iniciativa global denominada “Alianza para la Cero Extinción (AZE)” en la cual se identifican las áreas donde sobreviven los últimos ejemplares de especies amenazadas y en peligro crítico de extinción.
En el medio marino se están dando los primeros pasos en esa dirección con la creación de una red de reservas marinas. Esta red supone uno de los pasos más importantes para la conservación de la biodiversidad marina a nivel mundial. Sin embargo, para llevarla a cabo es necesario incrementar el número de reservas en muchas zonas costeras y también en mar abierto. Y hay que tener en cuenta que la distribución de las especies con algún rango de protección varía mucho, incluso entre los diferentes grupos marinos por una serie de factores, como su capacidad de desplazamiento que no es la misma, una ballena puede llegar a recorrer miles de kilómetros mientras que un cangrejo territorial raramente se desplaza fuera de su zona, que son unos pocos metros.
La red de reservas marinas debe incluir áreas extensas para proteger especies con alta movilidad como los cetáceos o los tiburones y las rayas, estos últimos muy amenazados por la presión pesquera. En la actualidad existen más de 5.000 reservas marinas pero la inmensa mayoría son de dimensiones reducidas, mientras que el rango medio de desplazamiento de los tiburones y rayas amenazados es de más de 500.000 km2. En los últimos años se han creado reservas marinas de tamaño gigantesco que de forma conjunta engloban el 74% de la superficie protegida a nivel mundial, la última de ellas en el Océano Antártico. Se trata de un paso importante teniendo en cuenta las dificultades de crear este tipo de reservas en aguas internacionales o bien en aguas jurisdiccionales de varios países.




El siguiente paso es establecer estas reservas en aquellas zonas críticas donde se concentran la mayor parte de las especies amenazadas, y este proceso será tedioso porque es necesario tomar en consideración todos los sectores con intereses económicos y/o conservacionistas. En el caso de los tiburones y las rayas se hace necesaria la creación de reservas en la costa sur de Brasil y norte de Argentina, así como, las costas de Indonesia, Filipinas, Taiwan y China donde existen varias especies en serio riesgo de extinción y que han sido explotadas comercialmente desde hace tiempo y, por tanto, es necesario dejar zonas sin protección para que esta actividad pesquera se siga realizando por su importancia para la economía local de estas regiones.
En el caso de los tiburones y rayas parece que la red de Reservas Marinas Globales permitirá detener la extinción de estas especies amenazadas, pero no servirá para otros grupos como los corales y los peces que viven en ellos. Más acciones de conservación son necesarias para poder proteger toda la biodiversidad que presentan.
¿Alguna sugerencia?